Recorriendo 12 clásicos de Nueva York

15.04
2014

Cruce de caminos en Nueva York

Has elegido la ciudad estadounidense por excelencia para escapar unos días de vacaciones. Ya tienes el vuelo y el hotel o el apartamento reservado. La guía hace ya semanas que la compraste y has empezado a ojearla. Tienes muchas ganas, todo el mundo te cuenta que Nueva York es una ciudad impresionante. Y no se equivoca: lo es. Pero, aunque estás harto de verla en películas, documentales y series, quieres saber cuáles son aquellos “must”. Todos esos rincones que no puedes dejar de perderte porque son unos clásicos. Porque, siendo sinceros, quedarte sin visitarlos sería como volver a casa sin haber estado en Nueva York. Así que por eso mismo estoy aquí con este post. Para que te relajes, lo leas y disfrutes poniéndole solución a ese gran dilema.

Atardecer sobre Manhattan desde Brooklyn

No lo pienses más: cálzate con unos zapatos cómodos, coge tu mochila y tu cámara de fotos y prepárate para disfrutar al máximo de mi listado sobre qué ver en Nueva York. ¿Preparado? ¡Allá vamos!

¡Pulsa si quieres leer más!

Wat Arun, al otro lado del río

19.03
2014

La enorme prang del templo Wat Arun se puede divisar desde lejos

Aunque no se busque, la silueta del imponente Wat Arun aparece sin esperarlo. En la orilla oeste del río Chao Phraya, con sus 82 metros de altura y sus 200 años de antigüedad, la estructura conforma uno de los paisajes más famosos y sorprendentes de toda Tailandia.  Sin duda alguna debió de construirse con la intención de que no pasara desapercibido para nadie.

Se trata de uno de los rincones de la capital tailandesa que uno no puede ni debe perderse si la visita. Y es que, aunque Bangkok cuente con innumerables platos fuertes en lo que al turismo se refiere, el Templo del Amanecer, como se llamaría si tradujéramos el nombre, es de las principales atracciones.

Imagen del Wat Arun desde uno de los barcos de línea que navega por el Chao Phraya

¡Pulsa si quieres leer más!

Los 28 peldaños de la Scala Santa

03.03
2014

 

Son aproximadamente las 9 de la mañana. Caminamos lentamente por las calles del que ya se ha convertido en nuestro barrio romano. Comercios, esquinas y aceras que ya nos son familiares. Que han empezado a tener un significado diferente para nosotros.

Nos encontramos en el barrio de San Giovanni, donde está situado nuestro bed and breakfast. Avanzamos y pasamos, precisamente, por delante de la imponente iglesia que le da nombre a la zona. Qué barbaridad. Cada día, cuando caminamos a primera hora por delante de su fachada, pienso lo mismo: cómo puede ser todo tan tremendamente grande en esta ciudad. Tan inmenso.

Sin embargo, en esta ocasión el lugar al que vamos no destaca por su enormidad, ni mucho menos. Más bien se trata de un lugar que, aunque importante, pasa algo desapercibido para todos. Al menos desde fuera. De hecho, hasta el sexto día de nuestro viaje, y gracias a la guía (Lonely Planet), no nos percatamos de su existencia. Y resulta que posiblemente sea uno de los lugares más sagrados de toda Roma. E incluso del mundo.

Hablo de la Scala Santa. Un lugar único. Místico. Y como para no serlo… Se trata, ni más ni menos, que de la mítica escalera que siglos atrás se encontraba en el palacio de Poncio Pilato en Israel. Sus 28 peldaños fueron subidos, uno a uno, por Jesús de Nazaret el mismo Viernes Santo en el que fue juzgado.

Cuando atravesamos la enorme puerta que da paso al interior, he de reconocer que el corazón se me sobrecoge. La imagen que aparece ante los ojos de quien la visita, cuanto menos, impacta. O al menos eso fue lo que me ocurrió a mí.

La escalera fue mandada traer a Roma por Santa Helena, madre de Constantino I, en el siglo IV. Hoy día es uno de los lugares más venerados de la ciudad. Y tiene un valor tan sagrado para los fieles que, los que llegan hasta este rincón de Roma, sólo pueden ascenderla de rodillas y rezando una oración en cada uno de sus 28 peldaños.  Dos escaleras transversales permiten llegar a la parte más alta a pie. En la zona superior se encuentra una nueva sorpresa: el Sancta Sanctorum. Esto significa  “Santo de los Santos”. Se trata de una capilla papal dedicada a San Lorenzo que recibe este nombre desde el siglo XII por la cantidad de importantes reliquias que teóricamente se guardan en ella (algunas son, por ejemplo, el Arca de la Alianza o las Tablas de la Ley).

La mayoría de los peldaños de la Scala Santa se forraron de madera de nogal hace años para evitar el continuo desgaste que se estaba produciendo en ellos. En algunos puntos concretos la madera se ha sustituido por cristal. Según dicen, de esta manera se pueden apreciar las manchas en el suelo que, en teoría, son de sangre derramada por Jesucristo.

Quedaros con esta imagen. A mí, os puedo asegurar, se me quedó grabada. Quizás fuera por el ambiente, por el absoluto silencio que se hacía dueño del palacio o por la imperante fe que reinaba en aquel lugar. La cuestión es que se trató de un momento único. Una visita que, sin duda alguna, os aconsejo.

NOTA: He de decir que, en realidad, existe un cartel que pide que no se realicen fotografías de la Scala Santa por respeto a los fieles. De hecho, la única imagen que tomé yo fue esta, y lo hice con el móvil. Fue justo antes de leer el cartel.

Porque Andalucía es mucho más

28.02
2014

Porque Andalucía es mucho más que un nombre.

Andalucía es historia. Es patrimonio. Es paisaje y naturaleza.

Andalucía es su gente. Sus costumbres. Su idiosincrasia.

Andalucía es una manera de ver la vida, de sentirla y disfrutarla.

Es mar. Es montaña. Es gastronomía.

Andalucía es música, diseño y vanguardia.

Porque Andalucía es tanto que podría definirse de mil maneras.

Me siento orgullosa de ser andaluza.

¡Feliz día de Andalucía a todos!

 

Guía de Roma para románticos

07.02
2014

Una de las vistas más bonitas de Roma

Roma es famosa por ser la ciudad eterna. La ciudad del amor. La ciudad de las artes, la historia y la belleza. Roma es en sí misma un tesoro y, al igual que Ámsterdam es perfecta para pasearla con amigos, o Lisboa para descubrir sus rincones en solitario… la capital italiana es ideal para recorrerla y disfrutarla en pareja. Así que pensando en que dentro de unos días muchos de vosotros celebraréis esa fecha tan famosa conocida como San Valentín, ¿por qué no plantearos una escapada? En poco más de dos horas de vuelo desde España ya estaréis en vuestro destino. Sólo tendréis que reservar apartamento, sin duda una de las opciones de alojamiento más cómodas, prácticas e independientes, y hacer caso la propuesta que os hago con los 10 lugares más románticos de la ciudad. ¿Qué os parece? ¿Empezamos?

En Roma, cada rincón es una sorpresa

¡Pulsa si quieres leer más!

Mandalay, ciudad de religión, sátira y oro

31.01
2014

Mujeres en el mercado de las flores de Mandalay

Escuchar el nombre de Mandalay me hacía imaginar un lugar  de lo más exótico. Un oasis tropical entre palmeras y aguas cristalinas, misterioso y lejano tanto en el espacio como en el tiempo… Bueno, sí, es cierto que sabía perfectamente que eran sólo imaginaciones. Tratándose de la segunda ciudad más grande de Birmania (además de ser de interior), poco podría parecerse a esta estampa. O nada, más bien. Y así fue. Sólo bajar del autobús que nos condujo desde Bagan hasta este nuevo destino, fuimos conscientes de que Mandalay no era otra cosa que el antagonismo absoluto del lugar idílico por mí inventado.

Escenas de la vida cotidiana

El guantazo de humedad pegajosa y contaminada que nos azotó no se me olvidará jamás. La polución debía llegar en esta ciudad a unos límites inhumanos. Con nuestras mochilas al hombro, avanzamos como pudimos entre la multitud de birmanos que se afanaban en ser ellos quienes nos gestionasen el trayecto en taxi hasta nuestro guesthouse. Finalmente logramos negociar con un hombre de mediana edad los 4 mil kyats (unos 3 euros) con los que llegamos hasta la calle 25, entre la 82 y la 83, muy cerca al Palacio de Mandalay.

Por 22 dólares la noche ya teníamos nuestro hogar asegurado para los siguientes 4 días: el Royal Guest House.

¡Pulsa si quieres leer más!

Recordando aquellos maravillosos años…

08.01
2014

Hoy me he animado a compartir con vosotros un pequeño vídeo. ¡Una muestra muy simbólica de los que fueron algunos de los años más felices de mi vida! Durante casi tres años trabajé haciendo lo que más me apasiona: viajar. Fui reportera del programa Andaluces por el Mundo que emitió Canal Sur hasta finales de 2011 (bueno, ¡en realidad aún a día de hoy lo siguen repitiendo!). Recorrí 20 destinos repartidos por todo el planeta en los que tuve la oportunidad de conocer los lugares más asombrosos de la mano de los andaluces más increíbles. Aquí un mini-resumen. ¡No me critiquéis mucho! :P

MI PASO POR ANDALUCES POR EL MUNDO from Mi Paseo por el Mundo on Vimeo.

Luces y colores en Ámsterdam

27.12
2013

Parte de la obra "We light Amsterdam"

Hay ciudades que son siempre bellas. No importa cuánto se engalanen o se adornen. Da igual si se las admira de día o de noche o se pasea por sus calles envueltos en bufandas, gorros y guantes o en tirantes y con un sombrero que nos tape el sol. Si se es bonita, se es bonita. Y precisamente esto es lo que ocurre con Ámsterdam.

Ya había tenido la suerte de viajar a esta ciudad en dos ocasiones anteriores, pero cuando se acercaba el invierno y con él las fechas navideñas, me apeteció pasar unos días en alguna ciudad europea y así descubrirla bajo el ambiente de estas fiestas. Así fue como descubrí que Ámsterdam, además, contaba justo ahora con un gran festival que llamó bastante mi atención. El Light Festival, un gran festín invernal de luces y colores que desplegaba hasta 30 obras de arte por toda la ciudad durante 50 días.

Paseando por la ribera del río Amstel se descubren algunas de las obras del Light Festival


Tomar la decisión definitiva estuvo más clara que nunca cuando comprobé que con la aerolínea Vueling me podía plantar en la ciudad en un abrir y cerrar de ojos. Los buenos horarios me convencieron. Y así fue como, con una pequeña escala en el aeropuerto de Barcelona de por medio, aterricé en Ámsterdam el pasado 13 de diciembre.

Calles de Ámsterdam al anochecer


No tuve que esperar mucho tiempo para comenzar a descubrir lo que la ciudad me tenía preparado… Las luces de colores pronto se hicieron dueñas de la noche de la capital holandesa.

¡Pulsa si quieres leer más!

Triana, ruta por el barrio con más esencia de Sevilla

12.12
2013

Vista de la Calle Betis desde el Paseo de Colón

Hoy vengo con ganas de hablaros de nuevo de Sevilla. Es cierto que rara vez le dedico un post a un destino al que se pueda llegar sin necesidad de montarse en un avión. Pero también es cierto, y ya lo he dicho por aquí en alguna ocasión, que muchas veces los lugares más encantadores los tenemos a la vuelta de la esquina.

Así que hoy toca darse un paseo por mi ciudad. Aunque realmente sólo será por una parte de ella. ¿Qué os parece si os hablo de Triana? Un pueblo en sí mismo dentro de la propia Sevilla. Uno de los barrios con más solera y carisma que existen. Cuna de cantaores, flamencas, marineros y toreros. Así es Triana: humilde, sencilla y auténtica.

Azulejo en el Monumeto a los Alfareros de Triana

¡Pulsa si quieres leer más!

Entre nats, vendedores y monos en el Monte Popa

25.11
2013

Vistas del Monte Popa a lo lejos

A tan sólo hora y media de Bagan, en una excursión a la que se le puede dedicar una mañana, se encuentra el famoso Monte Popa. Un volcán extinto que se alza 1.518 metros sobre el nivel del mar y conocido, sobre todo, por el monasterio que se encuentra en su parte más alta: el Popa Taung Kalat.

Ya lo avisan las guías, los vecinos de Nyaung U y todos los artículos que sobre el monasterio hay escritos en internet: para llegar hasta lo más alto y visitar las estupas y el templo budista dorado que forman parte del complejo, hay que subir 777 escaleras. Así que desde que se divisa a lo lejos el Monte Popa lo mejor es ir haciéndose a la idea y empezar a coger fuerzas.

A los pies del Monte Popa se encuentra un pequeño pueblo. Aquí una de sus calles.

Los primeros que nos saludan al bajarnos del coche y toparnos con el comienzo de las escaleras son decenas de monos de todos los tamaños. Sin ningún tipo de vergüenza saltan, corren, brincan y agarran todo lo que pillen. Primer aviso para los que tengáis intención de visitar el monasterio: no llevad nada de comida con vosotros. Porque son simpáticos, sí, pero os aseguro que los monos no tendrán ninguna piedad a la hora de asaltaros y hacerse con lo que llevéis de alimentos. ¡El que avisa no es traidor!

Vaya estampa, ¿eh? Los monos aparecen desde cualquier rincón de la montaña.

¡Pulsa si quieres leer más!