Mujeres contemplando las vistas de Udaipur

También conocida como la ciudad de los lagos, patient Udaipur fue mi primera parada en la región de Rajastán cuando viajé a India en 2008. Había encontrado una oferta de vuelo a Bombay, nuestra primera parada en el país, con lo cual el choque fue bastante grande: de una megaurbe con más de 18 millones de personas pasamos a una ciudad de pequeños edificios y calles medio asfaltadas. De hecho, al pasear por su zona más antigua, cualquiera diría que estábamos en un tranquilo pueblecito.

Se encuentra a unos 650 kilómetros al sur de la capital, Delhi. Además, rodeado por las Aravali Mountains, su ubicación no podría ser más bella.

Udaipur, seek la ciudad más romántica de India

Las primeras impresiones fueron todas positivas. Quedé encantada con el ambiente que reinaba en la ciudad. Los puestos de comida callejera con simpáticos vendedores. Los llamativos sadhus en la puerta de muchos de los templos. El “namasté” que todos te ofrecían con una amplia sonrisa en la cara. La curiosidad de la mayoría de los vecinos del lugar al verte, a pesar de que están más que acostumbrados a recibir a viajeros.

Y es que, teniendo en cuenta que cada año más de 6 millones de personas visitan Rajastán, no es de extrañar que muchas de ellas hagan parada en esta preciosa ciudad. El resto, viene solo: con pasear durante unas horas por Udaipur, uno queda enamorado. Normal: su belleza es increíble. De hecho, es considerada la ciudad más romántica de India.

Un señor muy simpático que quería que le hiciese una foto

Pero si, pills como ya he comentado, se le conoce como la ciudad de los lagos, es por algo. Hasta cuatro diferentes bañan Udaipur en diferentes puntos. El principal de todos, el Pichola, se encuentra justo en el centro de la ciudad. Es precisamente en su zona más al este donde está situado uno de los palacios más hermosos, conocido como el Palacio de la Ciudad.

Dibujo en una pared del Palacio de la Ciudad

Patio en el interior del palacio

Se trata del palacio más grande de todo Rajastán y su construcción la inició el fundador de la ciudad, Maharana Udai Singh II. Sin embargo otros muchos maharanás y maharajás llegaron tras él y fueron añadiendo nuevos espacios al palacio. Aún así, guarda una armonía en su construcción que sorprende.

Repleto de balcones, torres y estupas, llaman la atención las impresionantes vistas del lago que se pueden disfrutar desde él. Es fácil echar una mañana completa perdiéndose por sus dependencias y pasillos. Y, si se quiere, también se puede visitar el museo que incluye en su interior.

Cristalera de colores

Uno de los balcones del Palacio de la Ciudad

En medio del lago Pichola existen dos islas. Una de ellas es la Jagniwas y la otra Jagmandir. En la primera de ellas se construyó, en 1754, un palacio que se convirtió en la residencia de verano del Maharaja Jagat Singh II. Actualmente el edificio no es otra cosa que uno de los hoteles más lujosos del mundo.

En la segunda, el Maharaja Karan Singh mandó construir un palacio en el 1620. Se cuenta que fue precisamente aquí donde el emperador Shah Jahan, tras su estancia en él, se inspiró para crear uno de los edificios más bellos de todo el mundo: el Taj Mahal.

Barriendo el palacio

Pero una visita a Udaipur no supone sólo contemplar y visitar sus palacios. La ciudad tiene mucho más que ofrecer. Como, por ejemplo, el Jagidsh Mandir, uno de los templos hinduistas de la ciudad. Creado en 1651, este santuario me atrajo, sobre todo, por la vida que encontré en él. Unas grandes escalinatas llevan hasta la puerta principal, donde es obligatorio descalzarse. Junto a ella es fácil encontrar a numerosos sadhus, vestidos con sus llamativas túnicas y sus caras pintadas, sentados mientras charlan amistosamente. Fotografiarlos supone quedarse con un recuerdo que constituye toda una estampa.

Sadhus en la puerta del templo

Uno de los sadhus saludando a la cámara

Una visita por el interior del templo permite conocer un poco más de cerca la religión hinduista. Es muy común que alguien se acerque para ofrecerse como guía. Ya sea mientras se pasea por el templo, por la ciudad, o en cualquier otro punto de la ciudad.

Detalle del interior del templo

Mi compañera de viaje, Charo, y yo, nos animamos a alejarnos un poco de Udaipur y nos trasladamos hasta el Monsoon Palace, a unos kilómetros de la ciudad.  Construido por el Maharaja Sajjan Singh y ubicado en la cima de una montaña, parece más un castillo de cuento que lo que realmente es: un palacio abandonado. La naturaleza se ha adueñado del lugar y los monos campan a sus anchas por toda la zona. Hay que tener cuidado con no llevar nada de comida o bebida: ¡los monos son de un tamaño considerable y no dudarán en pelear por los alimentos si llegan a olerlos!

Una familia encantada de ser fotografiada. ¡Cuánto les gusta que les hagan fotos!

El palacio fue construido en el siglo XIX y también fue usado como observatorio e incluso como hospedaje para ir de caza por la montaña. No está de más una visita, sobre todo si se quiere ir a un lugar en alto para ver el atardecer sobre el lago Pichola.

Uno de los “simpáticos” monos del Mosoon Palace

Estos son los amigos del mono de la foto anterior…

Pero tengo que reconocer que lo que más me gusta hacer cuando visito una nueva ciudad es pasear por sus calles. Hacerlo en Udaipur, sobre todo por su zona antigua, es toda una experiencia. Aún recuerdo el momento en el que de repente nos encontramos, por una estrecha calle, con un elefante guiado por un adolescente subido a su lomo. Creo que quedé tan impresionada que ni si quiera se me ocurrió coger la cámara y hacer una foto…

Calle del centro de Udaipur

Las carretas, que realmente son puestos de comida ambulantes, con sus grandes ruedas, se encuentran en cada esquina. Las vacas, al mismo tiempo, deambulan a sus anchas por todas partes. Si de repente cae una pequeña tormenta de verano la vida sigue como si no ocurriera nada. Están más que acostumbrados. Los comerciantes se colocan su bolsa de plástico en la cabeza y continúan con sus tareas sin inmutarse.

Puesto de fruta y verdura

Vaca paseando por las calles de la ciudad

Si tenéis planeado viajar a Rajastán no lo dudéis: Udaipur es una parada obligada. Relajaos, olvidad lo que hayáis visto hasta ese momento y dejaos llevar. Seguro que os ofrecerá más de lo que esperáis.

DÓNDE ALOJARSE

A la hora de elegir alojamiento nos decidimos por el hotel Jagat Niwas Palace, junto al Chipola y cuyas vistas al lago eran excelentes.

Interior del hotel Jagat Niwas Palace

Vistas del lago Chipola desde el hotel

En la parte superior del edificio, en la azotea, el hotel cuenta con un restaurante. Cenar la excelente comida hindú que allí preparaban, contemplando el lago mientras la noche caía y los palacios comenzaban a iluminarse no tenía precio. Imprescindible probar el pollo korma. ¡Delicioso!

Palacio iluminado desde la azotea del Jagat Niwas Palace